Pedro Cifuentes, en incontables ambientes y soledades conocido como "peyuco", comprendió aquella noche que sus pueriles litigios con la pubertad empezaban a sentenciar su trama final. Entonces, su cuerpo minúsculo prolongaba aquellos dominios arteriales, fragantes y libidenscos hacia unas soberanías impuntuales. Sabía, casi sin sentirlo, que sus pies, ahora anchos, cuadrados, duros, venosos, habían abandonado el impostergable proceso litúrgico y habían iniciado, en paralelo a su cuerpo ancho, cuadrado, duro y venoso su arribo a un mundo desconocido, un mundo de esencias fragmentarias donde aquellas patologías de la memoria empezaban a transformarse poblando manifestaciones informes, es decir, vacías sin dejar lo absoluto, finalmente terminadas, algo corruptas, si. Peyuco iniciaba una aventura que duraría 20 pretenciosos años; iniciaba en aquel momento un proceso, una intensa negociación que acabaría en sus tardíos años de vejez.
martes, 13 de noviembre de 2007
La saga de Peyuco (I)
Pedro Cifuentes, en incontables ambientes y soledades conocido como "peyuco", comprendió aquella noche que sus pueriles litigios con la pubertad empezaban a sentenciar su trama final. Entonces, su cuerpo minúsculo prolongaba aquellos dominios arteriales, fragantes y libidenscos hacia unas soberanías impuntuales. Sabía, casi sin sentirlo, que sus pies, ahora anchos, cuadrados, duros, venosos, habían abandonado el impostergable proceso litúrgico y habían iniciado, en paralelo a su cuerpo ancho, cuadrado, duro y venoso su arribo a un mundo desconocido, un mundo de esencias fragmentarias donde aquellas patologías de la memoria empezaban a transformarse poblando manifestaciones informes, es decir, vacías sin dejar lo absoluto, finalmente terminadas, algo corruptas, si. Peyuco iniciaba una aventura que duraría 20 pretenciosos años; iniciaba en aquel momento un proceso, una intensa negociación que acabaría en sus tardíos años de vejez.
Arbitrio textual de escuetas posaderas
Efímeras limitaciones se detienen frente a la implosiva fachada. En verdad no se ve mucho más allá. Aquel "en el fondo" vacila, medita y finalmente escupe unos agrios bríos de tenues romances. Siempre esas consciencias deshilachadas prefieren desembolsos sobrios que legitimen su insigne derroche. Así el complejo del cual eran parte empezaría a derrumbarse agrietando las alternativas.
sábado, 20 de octubre de 2007
Outside anatomies en la primera base
Ahi van los empleados del expendio, ahi van. Caminan lentos, con tenues racimos de machucadas soberbias, ahi van. Siguen esperando lo inesperado, esperando lo visible de la invisibilidad de lo visible. Llantos extremos de holocaustos funestos sepultan las más alegóricas ilusiones del afuera. Allá siguen, ahora van adelante, van dejando un vaho aromático de carnes frescas. El expendio, desde vértigos que arremeten, da cuenta de su imperio. Se detienen un momento, meditan la sin razón, vuelven, sus bestias cabalgan adelantando sus bruces sangrientas. Finalmente se disipan mortificaciones inexactas que empañan el placer. Pero el expendio mira lujurioso su pasado, implora, y vuelve. Hincando sus colmillos casi deshechos fustiga a sus últimos soldados, sin fe ya, vuelve cargando llagas podridas. Los mártires del deseo se obscurecen enlutando a la razón. Ahora el afuera consigue entrar. Lucha, flagela. Finalmente se incorpora tenue y rancio. Camina eliminando su sombra, casi es dueño absoluto. Mira por última vez y altera la intriga mitigandola hasta la saciedad. El expendio incorporándose alterado ruega. Arranca sus cementerios y empeiza a formar parte. Lo multiple glorifica los destinos. La noche acaba...
lunes, 8 de octubre de 2007
Endiablados venados renovados
Las macabras andanzas de Lucrecio Artigas significaron lujosos maniqueísmos en los ministerios del placer. Artimañas bondadosas hincharon las estirpes blandas de quienes recibieron la noticia, casi tan similar al episodio en el que Larsen baja de la buseta y asienta su maleta en el empecinado piso de Santa María mientras estira sus brazos para que la tela de su casimir mohoso tope sus puños de nudillos disgustados. Tarde o temprano las majestuosas penitencias de sus caminares se volverán olvido y tendremos que volver a mirar sitios ocultos donde se escondan migajas de señoríos vanos...volvamos la vista y signifiquemos lo que significó un hombre como Lucrecio Artigas, un solemne exponente del mal, un leudante ejemplar de protervos e infernales despistes...
martes, 2 de octubre de 2007
Laga de pértimo Ña
Tumultos sonoros agarraban su rumbo dando botes redondos. Sin mirar atrás se detenían y empezaba pendejamente a narrar: ... si no se hubiera escapado... la herida no estuviera abierta. Mañana seremos mejores. Siempre el esclavismo oral en el que nos hemos atrincherado nos ha sugerido holocaustos morales, sin embargo el trípode postergado de la serenidad, que pretendiendo completarse con lagañosas esferas de susceptibilidad develada, reconoce al fin una industria a la vez arterial, a la vez cotidiana, casi siempre morbosa, categórica, dogmática e indubitable. Así, las fugas indelebles de las grasientas y perpetuadas sugerencias casi nos ordenan el silencio...viernes, 21 de septiembre de 2007
Astutos imperfectos mendigan inversas pasiones
Un famoso crápula, viejo referente de episodios pasados que marcaron magistralmente nuestra oscura memoria, ha retornado con irrevocable petulancia. Descompostura y licencia hacen de él un personaje, aunque resbaladizo, sin duda, rastrero y sabio. Nos corresponde aquí un doble propósito: primero, hacer de su retorno un noble motivo de algarabía, un motivo de hilvanadas admiraciones…y segundo, una manifestación profunda de riesgosas aventuras venideras; de lascivias desenfrenadas y descarnadas revelaciones de sus desquiciados interiores. Pedimos, sin embargo, al público en general mucha parsimonia, abundantes semblanzas de sabios atributos volcarán sus contenidos indescifrablemente astutos sobre erizadas conciencias…
jueves, 20 de septiembre de 2007
Entrecote de ave mustia

La siguiente fórmula hará que las conciencias estallen manchando el destino con amargos roces de venturas y golosinas ansiosas por apoteosis tersas. Fórmula ésta que en si misma contiene niveles de instrucción que acribillan los intentos de razón holgada. Fórmula ésta que también incluye en su corpus un ilustrado recuerdo del ayer; aquel ayer de episodios saturados de vestiduras exóticas. La fórmula que aquí se intenta es, más que ninguna otra cosa, una amalgama de precarios vaticinios. y, también es, más que ninguna otra alternativa, una composición litúrgica de pulsiones dispuestas en tres frentes. Así, la fórmula que aquí se presenta constituye un trípode de flujos arrugados. Perfilando despacio la fuga, ésta formula se la mira así: El embrión, el ladrón y el peón, febriles discípulos de un ahogado menester donde los desechos de capítulos sacrílegos despojan maniqueísmos, mofas anticipadas y ardores altaneros...
jueves, 23 de agosto de 2007
Marulleras indicaciones "al paso"
El sifón indicado desbordando de placer torcía su manantial al virar la esquina. Ya en medio viraje volvía la vista y rumoreaba perspicaces motilones de orgullos y parsimonia. Finalmente, tardado y agobiado por el indistinto galope de sus profundas y dignas aguas aguntaba clamores eternos en eternas fugas. El despecho se apoderaba del sitio y mitigando una rancia indulgencia sentía necesario volver a la ley del holocausto que rendido y aplanado por la muchedumbre yacía casi insolente en los pisos aceitosos de la fiducia del encomendado...
sábado, 4 de agosto de 2007
Complots tubulares

Desde que la autenticidad de la cabeza dejó su morada para internarse lúgubremente en las esferas concéntricas de la armonía del nuevo siglo, el ágil Petrus Malabrisa empezó a vender trifulcas. Teniendo vendidos algunos de estos azarosos menesteres emprendió una nueva y aligerante caminata por los estrechos senderos del placer. Ya bien entrado en estas acaudaladas estremezcas neuronales solía decir con parsimonia notable algo no tan raso: la lengua abatida intenta estirarse pero en su holgado deseo cesa y perfecciona su placer…
jueves, 2 de agosto de 2007
Inmaculada demanda la de los que santamente se muerden la lengua

Al amanecer empezamos la deliberación. Se trataba de una especie rara de mitológicas, colaciones y opacidades, previamente calculadas con villanía y precisión, previamente pensadas y reflexionadas hasta los límites de la soltura, de la confusión, de la estirpe irregular del desconcierto, del glorioso honor de la anarquía y el desgobierno. Algunas veces pensábamos en incluir sospechas de manifiesta subordinación, inclinadas por el peso de regalías antipáticas y tenues habitualmente adornadas con el paradigma de la mutilación. Otras veces pensábamos incluir mitigaciones lúgubres de perfiles capitalistas poco festejados. Muchas veces distintas empezábamos a creer en las ilusas ideas de la felicidad y la dicha entronadas en las imposturas inmateriales de la benevolencia. Finalmente aprendíamos a creer en la soberbia absoluta de la incapacidad moral de los desdichados mirando ángulos inciertos de la comprensión, de la claridad y la exactitud. Solo así empezábamos a creer posible llamar deliberación a un grupo indigno de peripecias absolutas de un reducido grupo de servidores de un politeísmo siempre turbio, perspicaz y permutable.
Liturgias extravagantes
Una excesiva hilaridad había empezado a retumbar los pasillos de la memoria sin saber hasta donde desplegar sus mangas. Luego se detuvo, hinchó su postre y soltó un holgado periplo de maldades. Agresividades de otro tipo, rancias y severas, llegaban a envolver la capitanía de la lujuria. Sin esperar el articulado martillazo dio la vuelta cubriendo de vaho amargo los contornos del olvido. En fin… todos sabíamos que las artimañas del recuerdo siempre se confabulaban con las expensas del olvido; así, locuazmente soberbios miramos al cielo donde se desencadenan miserias y bondades…
miércoles, 20 de junio de 2007
Escurridizas estirpes escupen sobre rasgaduras inciertas
miércoles, 6 de junio de 2007
Pipiolini Tartufus
Cuando al caminar por los callejones oscuros del famoso "dirty king" supe que no era más el que pensaba ser empecé a sugestionar y, con ello vino, la especulación, y con ello el placer... A modo de comentario sugerimos que se siga llenando esta fracasada continuidad, una continuidad que en sí es caos pero no destrucción, es muerte pero es también reencarnación. Siga....
Mutilatus preventus

Lo que viene tiene que ver con algo sólido, algo que además de sólido es singular y único: lo siguiente se trata de una duración, una permanencia.
El hombre había durado en esa provocación perversa sin sentirse, fatalmente, vencido.
Por haber durado había, además, comprendido su condición de funesto, el hombre se había comprendido duro y fiel a la provocación, a la inmutable provocación de seguir estacionado ahí sin ánimos de mutar a una aún más perversa tranquilidad, una relajada forma de quedarse, como dirían, forzando las palabras, aquellos petulantes, in situ.
El hecho de quedarse in situ implicaba que las cabezas de quienes poco le comprendían se irritarán más de lo que estaban instigándose a detonar y manchar la serenidad de psicopatías inicuas, infames y crueles.
El hombre había permanecido en esa provocación malsana. Una provocación que poco tiene que ver con el beneplácito de quienes se piensan en el aparato definitivo de la misericordia. Si esa provocación era malsana era justamente porque la enfermedad a la que daba contenido adquiere manifiestos hechos, relaciones y sensaciones que van más allá del simple mirar, no del simple ver sino del simple manosear y hurgar unos fuegos tan internos que son dominios ya de holocaustos y llamas…y así
Nuevos usos de la agriera

Cuando se descubrió que el dominar al vecino sería, sobremanera efectivo para crecer, los que eran chiquitos empezaron a ser grandes…
Se ha venido a parar en mi cabeza la idea de que si somos nosotros los de la fuerza precaria y la mente agria no nos queda otra manera de acatar la realidad que apostando los bienes y los males al más solemne de los placeres: la bebida.
Sin duda creceremos, porque cuando se bebe se crece, eso lo saben los que han bebido lo suficiente y se han hecho gigantes, pero claro, se les ha hecho chiquito el hígado.
jueves, 31 de mayo de 2007
A manera de complemento
Como odio y como me repugna la vida...carajo.Así concluía en una determinada fecha del mes de Mayo de 1999 la preciada vida de Sir Alberto Figueredo, un artista de la manipulación, una persona a la que siempre respetaremos por medio de sus inmemorables aprendizajes. Con una vieja extensión de alambre de 2.6 mm que había conectado al único interruptor de su baño emprendió el decoroso viaje al mundo de la vida (completamente opuesto al que imaginaba don Habermas), se había recostado pulmón abierto en su lujosa tina de mármol y mientras tomaba su último respiro, hundiendo, como se hunde el dedo para empezar a pelar una lima, la extensión en las profundidades de las turbias aguas que empezaban a mezclarse con sus mantecas iniciaba una sinfonía de convulsiones que posteriormente lo llevarían a los dominios absolutos de su eterno dios: tánatos.
La más de las más
Al oír hablar de una de las místicas atrocidades de las personas amantes del sin embargo se nos ocurrió añadir aquí una nueva pretensión sin desfogues: esa que todos llaman el empuje de tánatos, aquella pulsión de muerte que supo afamar a muchos y llevar al oscuro rincón a muchos otros, a los amantes de eros, sobre todo a ellos, los amantes compulsivos de un eros aniquilador. Pero no queremos aquí elucubrar sin condiciones sino más bien dejar una imagen del tipo o negativo que siempre nos gustó: manifiéstate...solo di que sí!!!





